¿Cómo cuidar a un perro con Leishmania?

La Leishmaniasis cada vez está más extendida en nuestro país debido a las condiciones climáticas favorables que existen para la reproducción del mosquito, principal causante de la propagación del protozoo leishmania. Dicho protozoo es un microorganismo unicelular que infecta las células, donde se multiplica y viaja a través del torrente sanguíneo. Cuando un mosquito pica a un animal infectado puede propagar este parásito mediante su picadura a otros animales. De esta forma, la Leishmania usa como vector el mosquito.

Se considera zoonótica porque puede afectar tanto a humanos como a perros, siendo ellos los más afectados. También es común en conejos y otros roedores.

¿Quieres saber cómo funciona Dogfy Diet? No dudes en escribirnos por WhatsApp
¡Estaremos encantados de acompañarte en el cambio!

¿Qué favorece la Leishmania?

La mala nutrición, territorios donde haya pocas condiciones de higiene y la humedad favorecen la aparición de esta enfermedad. Sin diagnóstico ni tratamiento veterinario, la Leishmaniasis canina puede ser mortal.

Mi perro tiene Leishmaniasis, ¿y ahora qué?

Si nuestro perro ha sido diagnosticado con Leishmaniasis lo primero que debemos hacer es averiguar la gravedad de los daños producidos en su organismo, ya que un diagnóstico temprano aumenta las probabilidades de éxito.

Es importante determinar en qué grado se encuentra la enfermedad para poder orientar el pronóstico y aplicar un tratamiento adecuado, aunque sabemos que esta enfermedad es crónica y no tiene cura, el objetivo será evitar su progresión y paliar la sintomatología.

¿Qué síntomas presenta un perro con Leishmania?

La afectación puede ser visceral o cutánea, siendo esta segunda la más habitual en los perros y también la menos invasiva, ya que los síntomas más comunes son la caída del pelo, el pelaje opaco, hiperpigmentación de la piel, uñas débiles y quebradizas, almohadillas agrietadas, úlceras y otras lesiones cutáneas.

La visceral tiene un peor pronóstico, y puede desencadenar patologías secundarias como insuficiencia renal, hepatopatías, alteraciones digestivas, anemia, afectación ocular, anorexia (falta de apetito) y ataxia (mala coordinación de movimientos).

Debemos tener en cuenta que la sintomatología puede variar de un perro a otro porque dependerá del estado en el que se encuentre su sistema inmunológico y si padece otras patologías que debiliten sus defensas.

En algunos casos, puede que no llegue a manifestarse nunca la enfermedad y que el perro se mantenga asintomático.

¿Qué tratamiento palia los síntomas?

El tratamiento habitual produce una mejoría clínica rápida pero no llega a eliminar el parásito, y consiste en la combinación de un fármaco leishmaniostático como el Alopurinol y un fármaco leishmanicida (antimoniato de meglumina o miltefosina).

Nuestro veterinario de confianza pautará el tratamiento que considere más adecuado para el peludo.

Es esencial realizar controles periódicos para asegurar que no se produzcan efectos adversos con los fármacos y para poder regular la medicación en caso de que se produzca una mejoría de los síntomas.

Los controles serán más frecuentes al inicio del tratamiento, se realizará un examen físico y analítica sanguínea y de orina.

La enfermedad puede cesar la sintomatología y “negativizarse”, pero puede reaparecer si se compromete la integridad del sistema inmunológico del perro, por ejemplo en periodos de estrés, medicación con antibióticos o por la aparición de otras patologías.

¿Cómo debe alimentarse un perro con Leishmaniasis?

Sabiendo que la sintomatología es causada por la respuesta del sistema inmune del perro y no por el propio parásito, podemos adaptar ciertos factores de la dieta para fortalecer sus defensas y ayudar a combatir la enfermedad.

También conocemos la afectación renal producida por el fármaco Alopurinol, responsable de la aparición de cristales de Xantina en la orina del perro, que interfiere en el metabolismo de las purinas. Por este motivo, es necesario realizar análisis de orina regularmente.

Si el perro presenta dichos cristales y no es posible retirar la administración de este fármaco, se procederá a evitar las purinas en la medida de lo posible a través de la dieta.

Considerando que la mayor afección la padece el sistema urinario, recomendamos reducir las purinas y el fósforo en la dieta. Estas medidas pueden evitar la progresión de la insuficiencia renal.

Los alimentos más ricos en purinas y fósforo son las carnes rojas y las vísceras, es por eso que con esta patología recomendamos la formulación de dietas que utilizan carnes blancas como el pollo, el pavo, el conejo o pescados blancos como el lenguado, la perca o el bacalao.

Es habitual escuchar que en estos casos hay que reducir la proteína, pero se ha demostrado que es más importante elegir calidad proteica antes que cantidad, por eso será mejor optar por una dieta natural. En la mayoría de alimentos procesados para perros, la proteína se ve drásticamente reducida, la cual es esencial para el correcto funcionamiento del organismo de nuestros pequeños carnívoros.

Suplementación recomendada

Para reducir los niveles de creatinina en sangre se puede utilizar co-enzima Q10, y para reducir el fósforo existen quelantes de fósforo en fármacos específicos. Si el perro está desnutrido, se pautará la suplementación de vitaminas y aceite de coco para garantizar la aportación de grasa saludable.

La Artemisia annua es una planta cada vez más conocida por sus efecto estimulante del sistema inmune al forzar la producción de linfocitos y citoquinas, encargadas de regular la respuesta inmunitaria, induciendo un estrés oxidativo en el parásito que desencadena en una disfunción de los mitocondrios y conduce el parásito a su muerte.

También podemos ofrecer hierbas depurativas que sirven de apoyo en la filtración del riñón, como el diente de león o la uña de gato.

Otros suplementos muy utilizados son la espirulina, los ácidos grasos omega 3 y el metilsulfonilmetano (MSM).

Recomendamos acudir a un veterinario holístico para el correcto asesoramiento nutricional y formulación de la dieta para un perro enfermo de Leishmania, ya que el manejo dietético será una parte determinante en la progresión de la enfermedad.

Una dieta natural siempre será la primera elección para perros con esta patología, ya que será fundamental aportar nutrientes de alta calidad que su cuerpo pueda aprovechar de forma óptima y ayuden a fortalecer sus defensas.

Una dieta ultraprocesada, la cual es inerte, deshidratada y con muchos aditivos químicos, no favorece un buen estado de salud, por eso no contemplaremos esta opción, sobre todo si nuestro perro tiene un estado delicado de salud.

Para cualquier duda en relación a esta patología, el equipo nutricionista de Dogfy Diet queda a vuestra disposición.

¿Te gusta lo que hacemos en Dogfy Diet?
La experiencia nos dice que es mejor que lo compruebes por ti mismo.

¿Empezamos?

Mireia Camón

Deja un comentario